Iueséi! iueséi! Es el grito de guerra (nunca mejor dicho – ejem) de los enfervorecidos aficionados estadounidenses que, blandiendo guantes gigantes, palitroques sonoros llenos de aire, gorros tío Sam, perritos calientes y una caja king size de pollo frito con patatas, apoyan incansables a su selección mientras disputa el cetro mundial de cualquiera de sus deportes franquicia a cualquier otro ínfimo país. Bueno, descartemos el fútbol que ya se sabe que ahí no pintan nada. Descartemos también el otro fútbol, que ese sólo lo juegan entre ellos. Y descartemos el béisbol, que después de ir a ver un partido en vivo al estadio de los líderes de este año (los Red Sox de Boston) todos los clichés de arriba son ciertos excepto lo de animar, gritar y berrear, que o bien todas las aficiones de los equipos famosos son mudas (véase el Fly Emirates Santiago Bernabéu) o bien el béisbol es el deporte más aburrido desde la invención del curling sobre hierba. O las dos cosas.
Kilómetro Cero del imperio, cuna de la cultura occidental y marcador de tendencias, ¿son los Estados Unidos de América como nos cuentan las películas, las series y la televisión?, ¿son los Estados Unidos de América, América? o dicho de otro modo, ¿son los Estados Unidos de América, Unidos? ¿y Estados? y dependiendo de esto último ¿en qué estado queda Cataluña? En fin, que había que verlo para contarlo. La historia empieza una veraniega mañana en el santuario espiritual de Wall Street..
(Disclaimer 1: el 15 de Septiembre AÚN es verano. Fuente: Wikipedia)
(Disclaimer 2: el vuelo a Nueva York hizo escala en Lisboa)
NUEVA YORK – 1 semana
Brooklyn muy muy muy molón, barrio latino con cafeterías hipster y lavanderías cada diez pasos. Caótico servicio de recogida de equipajes en el aeropuerto, y no llegan las mochilas hasta un día después con lo que hay que agenciarse de urgencia un pack de supervivencia-ropa interior-toalla. Metro cercano con buena combinación a Manhattan (que es lo que yo pensaba, de las pelis, que era Nueva York). Ojo no te montes en el primer tren que pase que si es express te saltas la parada. La habitación del airbnb huele a pies, hay cristales rotos debajo de la cama y tenemos un baño casi para nosotros solos. El tipo de la casa, nos esperábamos un interesante madurito green peace y resulta un rastasurfero venido a menos, nos está alquilando su propia habitación mientras los primeros días duerme (supuestamente) en casa de su novia y los últimos dos en el sofá de arriba (supuestamente ex-novia pues). Los otros inquilinos son a) un indio americano (no confundir con americano indio, es decir, que este es de la india india), maestro dominador de bachata, merengue y, en menor medida, salsa, que se está mudando a Canadá, tierra prometida con su seguridad social y su educación gratis, y con el que compartimos conversaciones, chalupas, vino de Transilvania y whisky de trébol; b) una lituana holandesa sobre-guai, sobre-trendy, y sobre-todo ignorable; y c) un tipo que aparece o desaparece sin orden ni concierto, por lo que no se sabe no se contesta. Los edificios muy altos, el tiempo muy bueno, Chinatown con sus chinos, Little Italy en fiestas (las de San Genaro), la estatua de la libertad en su sitio, mercadote (no confundir con mercadillo) en Hell’s Kitchen, gran paseo hasta el Soho (no confundir con Sojo), frugales desayunos veganos, algo de street art y, los espontáneos, ora en el metro haciendo malabares con gorras y vampiradas break dance dentro de los vagones, ora dando conciertos con cubos de plástico en las estaciones transbordo. Muchas luces en Broadway y mucha suerte con la función, que estuvo guay (gracias Noemi por la recomendación). Buena música pese al espíritu saca-cuartos del garito de jazz. Está prohibido fumar en Central Park y sí, sacrilegio, nos fuimos sin probar un hot dog del típico puesto callejero. Viendo cuánto nos soplaron por un helado y un batido en una camioneta donde el Rockefeller center, como que ya no hubo más huevos. ¡Viva Brooklyn, gringos!
Esto está en suizo… Lo mismo creo que estoy comentando y en realidad estoy pidiendo unos nachos con queso…
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Guay. He precomentado. Ahora el comentario, comentario fetén: No dais ninguna envidia, cabrones
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Por cierto que no es creíble que hagas la colada sin quitarte la mochila. Deja de hacer paripé y hecha una mano con la ropa, machirulo!
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Si hubieras visto qué lavandería, qué barrio y qué clientes.. a lo mejor tú tampoco te hubieras separado de la mochila.. ni del detergente!
PD: los nachos están en camino
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