USA – Arches

 

Hubiera estado bien que alguien le dijera a Alberto Ruiz Gallardón que de esperar una legislatura más, el viento, el agua y la erosión le habrían tunelado Madrid-Río enterito y encima gratis. De vuelta en los confines del imperio, reinstaurada la normalidad democrática, las carreteras vuelven a ser pavimentadas, hay tráfico, mapas temáticos, oficiales en las taquillas de entrada y señalizaciones para indicarte dónde encontrar los baños. Es más, hay señalizaciones para indicarte cómo usar los baños. Artículo 1 tras la intervención del estado de derecho: prohibido el caganer.

Arches  (dos noches)

Como le habíamos cogido el tranquillo a esto del senderismo, en Arches nos aventuramos por los caminos fáciles, sin precipicios y a ser posible sin ventiscas de arena. Adrenalina pura. Tanta que con el subidón – una vez metidos en harina – y saltándonos todo protocolo decidimos explorar zonas del parque más allá de los caminos permitidos, colándonos delante de unos señores mayores para ir al servicio y aparcando en línea en una zona de aparcamiento en batería. La revolución empieza por uno mismo. Y nos negamos a hacer el sendero que todo el mundo recomienda si visitas el parque (delicate arch) porque nos pareció icónico y burgués. Hagamos mejor este otro que lo recomiendan para niños y personas con los pies planos.

Los arcos en las rocas son una belleza, una vez llegas a ellos, incluyendo uno doble donde se puede escalar fácilmente si se tiene el calzado adecuado. Ya bajar después es otra historia, aunque siempre queda el elegante recurso de deslizamiento sobre pompis, recurso técnico en el que Vanessa, por cierto, demostró tener talento innato. Como dato cinéfilo, este arco doble aparece en las primeras escenas del tercer Indiana Jones.

Muy entretenido.