Queda confirmado, iueséi, con sus carreteras anchas, gasolina barata, distancias largas y tranquilidad al volante, es un país por y para coches. Si te vas a equivocar de giro y das un volantazo a izquierdas sin intermitente, tranquilo, el camionero de atrás te da las gracias, si doblas el límite de velocidad permitido y te adelanta por la derecha una familia de mormones, tranquilo, hay 6 carriles de M-30, si se te cansa la pierna izquierda de tanto pisar y soltar el embrague en el atasco, tranquilo, el cambio es automático y lo que has reducido a cenizas era el estuche de las gafas. Así que ni cortos ni perezosos encaminamos nuestros pasos a una agencia de alquiler de vehículos y, tras primero equivocarnos de mostrador y depués esperar a que fabricaran el coche, salimos rumbo al sur, a recorrer la escénica highway 1 que, bordeando la orilla, une Santurce con Bilbao.
Scenic drive – desde SF a LA (7 días)
Como todos los blogs de viajes recomendaban cuatro días para este trayecto, nosotros lo hicimos en siete, que no se trata tanto de ir deprisa y llegar cuanto antes sino de perderse en detalles, admirar paisajes, enriquecerse del entorno, camuflarse con paisanos y al final tener que hacer tiempo de todas formas porque, efectivamente, con cuatro días basta y sobra. Qué memorable sensación saberse hijos del viento, con la carretera por delante sin saber cuándo ni dónde caerá la noche. Corolario: pésima idea intentar reservar habitación para la misma noche un sábado a las ocho de la tarde, ni Monterey ni romanticismos ni hostias.
La costa ofrece paisajes escarpados, puntos de mar agreste, playas, gaviotas, focas, pueblos turísticos y un precioso tramo (privado) de casi 30 km de campo de golf, lo que antes era costa, donde para poder pasar hay que pagar si te quieres dar el gustazo de molestar la concentración de los millonarios que estarían disfutando de su handicap en tan idílico domingo de no ser por la puta chusma y sus fotitos de olas. En Santa Cruz, que es un pueblo barra parque de atracciones fuimos al baño y Vanessa se hizo su primer tatuaje. En Monterey, después de comer una pizza que hubo que lamentar estomacalmente los dos días posteriores, nos dio tiempo a visitar brevemente su mundialmente famoso acuario (lo que tardamos en llegar a las taquillas y ver que la entrada era 50 pavos por persona). En el parque del Big Sur contemplamos que la cascada de la playa estaba temporalmente cerrada y que la carretera de la costa continuaba cortada por obras. En San Luis Obispo aparcamos muy cerca de los museos y Vanessa casi se tiñe el pelo, y en Morro Bay les robamos en el último segundo la mejor posición para ver la puesta de sol a una familia de suizos que llevaban guardando el sitio toda la tarde, tapándoles además la vista, y que, fieles a sus costumbres, optaron por no decir ni pío. En Santa Bárbara hicimos la colada, un poco de piscina, un poco de playa, un poco de tiempo y un poco de nada. Y en Santa Mónica pagamos el parking del pier y la novatada.
Y por las noches, para dormir, disfrutando de los clásicos moteles de carretera, con sus toallas de baño que no secan sino desollan, con su rollo (uno) de papel higiénico unicapa, es decir, transparente, o translúcido, o como se diga, vamos, que permite pasar la carne a través, con sus drogadictos de parking pidiéndote tabaco y con sus dicharacheras dueñas de motel, o conserjes, donde la conversación tipo nada más llegar es algo así como:
(Nosotros) ¡Hola, muy buenas tardes!
(Motelera) La tarjeta de crédito.
(Nosotros) ¿Ha visto usted qué buen tiempo hace? ¡Qué bonito lugar este!
(Motelera) Prohibido fumar en la habitación.
(Nosotros) ¡Muy amable, que tenga usted un día maravilloso!
(Motelera) Check out a las 11:00.
Los Ángeles (1 día)
Y menos mal que decidimos saltarnos Los Ángeles, porque parece muy muy grande. ¿En extensión? Enorme. ¿Buena pinta? Uff.. casi que no mucha, así que si hay que reducirse a lo mínimo, demos una vuelta por Hollywood al menos, Y eso hicimos, entramos a la ciudad conduciendo por Mulholland Drive, nos hicimos un selfie desde lejos con las famosas letras en las colinas al fondo, bajamos a dar un paseo por el walk of fame donde cada dos baldosas hay una estrella con el nombre de algún celebrity (y vale todo, desde cine a música pasando por television, y donde entran todos, incluido Nicholas Cage y Luis Cobos). Es sólo en el patio del teatro chino donde están los cementos con las huellas de las manos y los pies, algunos antiguos, algunos más modernos, incluyendo las suelas de Tarantino donde se lee „paz y prosperidad para la humanidad“ ¿o quizá era „fuck you“?, no me acuerdo muy bien, en fin, una de esas dos cosas.
Una hora de coche por la ciudad y casi sin atasco para llegar hasta el airbnb, y a reponer fuerzas que al día siguiente empieza la aventura de los parques nacionales. Oh, ducha larga y cuarto de baño propio, oh, pequeños placeres cotidianos.
dijiste que no dolería!
sdr
nanananaaana
cof
y los mejillones?
click
mde
cof
mola el mar
ya empezamos con el vértigo
bonita playa
santa cruz
volad, aves, volad!
muy bonito
ola contra la roca
santa cruz beach
aves y rocas
y los percebes?
santa cruz
es como galicia?
al borde no me acerco, eh?
costa oceánica
la costa tiene un no sé qué
cof
cof
dónde está el embrague?
barranco
rent a car
ciao santa cruz !
me ha entrado agua en un ojo
de incógnito
playita
selfie
no hace viento, qué va
cuántos pájaros
dav
sdr
qué guapa!
selfie
más espuma
un pasito más atrás?
aguas tranquilas
cof
vértigo
playita
ruta escénica
sdr
más olayita
mola el mar
sdr
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